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La evaluación en la ESO tiene en cuenta la originalidad y la diversidad de los/as alumnos/as en el desarrollo de sus capacidades, su motivación y su capacidad de aprendizaje. Esta evaluación se opone a una evaluación estandarizada y meramente sancionadora. La evaluación para que realmente sirva de mejora a los/as alumnos/as debe tener estas características:
Además, se concibe la evaluación con un sentido secuencial a través de los distintos momentos o fases del proceso educativo:
La evaluación, realizada con este enfoque, conducirá a la elaboración de un informe del tutor/a a los/as alumnos/as y padres de los resultados obtenidos en cada uno de los trimestres. Durante el segundo ciclo de la ESO se emitirán seis informes: tres en el primer curso y tres en el segundo curso, al final de cada uno de los trimestres.
Al finalizar cada curso el equipo docente debe tomar la decisión de promoción de los/as alumnos/as al curso siguiente. Esta decisión es clave en el proceso de aprendizaje ya que se trata de la posibilidad de poder continuar con el proceso, repetir curso o aplicar adaptaciones curriculares. Lo máximo que puede repetir
un/a alumno/a en la ESO es una vez por cada curso.
Para tomar la decisión sobre esta promoción se siguen los
siguientes criterios de promoción:
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